En las calles de Waxville se saben rumores de todo tipo. No hay manera de escapar de ellos, ni viviendo en una celda de máxima seguridad, eso es seguro. Pues bien, la calle Scanfold no es la excepción, es conocida por ser uno de los boulevards más hermosos de la ciudad, ahí viven las familias más poderosas y pudientes, "perfectas", como dirían los pobres. Estamos situados a mediados del siglo XVIII y prácticamente la temperatura está a grados bajo cero. La calle está cubierta de nieve hasta el techo y la casa final de la serie de la izquierda, por más altos sus muros y bellos sus vitrales, igual se encuentran cubiertos por la materia blanca que ha llegado para quedarse hasta finales de Febrero. La casa está habitada por una hermosa y elegante mujer, viuda por cierto y con millones en el banco. A sus 48 años continúa siendo un excelente partido para cualquier hombre y ella lo sabe. Es inteligente y astuta, recibe cartas de admiradores y viejos amantes todos los días, rechazando una por una en el orden en que llegan a sus manos, mirando seriamente al espejo y pensando preocupadamente en sí misma. Sabe que como todo en la vida, la belleza no es eterna, algún día deberá resignarse a perderla y aceptar los cambios corporales que lleva consigo la vejez. Sin embargo, se niega a aceptarlo con todo su corazón, fallecido su esposo, únicamente le quedan la casa y sus bienes personales, entre ellos el placer de su belleza. Ya perdió un tesoro en su vida, no está dispuesta a perder uno más, teme sentir el mismo dolor y la capacidad de ser feliz.
En la fábrica de cera se ha corrido el rumor de que han sido ordenadas toneladas de producto a nombre de Madamme Fletcher, siempre pagadas por anticipado y con muy buenas propinas para los repartidores. Día con día se le entregan cajas de cera por la puerta trasera de la gran mansión y son recibidas por ella en persona. Sin un "Gracias" o "Buenas Tardes" para el repartidor. La gente hace sus propios chismes y saca conclusiones de ésto, creen que la mujer está tan sola que solo compra cera para hacer esculturas y entretenerse, otros piensan que simplemente quiere llamar la atención de la gente, quiere que se enfoque la atención de todos en ella y que se pregunten qué hace. Pues se equivocan, la solitaria y extraña mujer es más inteligente de lo que se cree.
Los meses pasan y la duda sigue en pie. La gente camina cerca de la casa para intentar enterarse de algo, mas no logran nada, ni ruidos se escuchan dentro de la casona. Así continúa la situación, hasta que un Martes 14 de Febrero del año en curso, es publicada en primera plana, la noticia de la misteriosa desaparición de Madamme Fletcher y el terrible descubrimiento del cadáver de Lord Fletcher en el recibidor de la mansión. Encontrado en un sofá con un espejo entre sus manos frías e inmóviles, y frente a él, una hermosa figura humana de cera semejando a una mujer, vestida con ropas de la mismísima dama Fletcher. La policía no encuentra explicación al fenómeno que acaban de presenciar, la búsqueda de Madamme F. no se hace esperar, al cadáver de Mr Fletcher se le encuentran marcas de arañazos femeninos por todo el cuerpo, heridas de bala y en la mesilla del recibidor, fotos de Lord Fletcher con diferentes mujeres en lugares paradisiacos. El maniquí de cera continúa mirando firmemente a los policías y con su sonrisa burlona desafía la verdad. Nadie se explica que pudo pasar la noche anterior.